Va siendo hora de variar lo salado por lo dulce en mi/vuestro recetario de cocina. De tal manera hoy me voy a lanzar de lleno en el mundo de la repostería cocinando para vosotros un apetitoso pastel de plátano y queso.
Y diréis, que rollo, que complicado. Justo lo que yo pensaba antes de animarme a preparar este pastel, porque en cuanto me lancé de lleno en su elaboración comprobé que como todo, solo es cuestión de seguir con calma los pasos y disfrutar del resultado.
Y dicho y hecho, os presento mi particular versión del pastel de plátano y queso.
INGREDIENTES:
PARA LA BASE:
- 200 gramos de galletas tostadas tipo maría
- 80 gramos de mantequilla en pomada ( temperatura ambiente)
PARA EL RESTO:
- 50 gramos de mantequilla
- 50 gramos de harina
- 250 gramos de queso para untar ( tipo Filadelfia)
- 2 huevos
- 75 gramos de azúcar
- 1 yogurt de plátano
- 1 chorrito de ron
- 3 plátanos
- 3 cucharadas de mermelada de fresa.
Comenzaremos precalentando el horno durante unos 15 minutos a unos 180 grados y untando de mantequilla toda la superficie interna del recipiente que vayamos a usar para hornear el pastel (si puede ser desmontable mejor).
Nuestro siguiente paso será elaborar la base del mísmo triturando a conciencia las galletas con ayuda de un mortero y mezclándolas con la mantequilla semifundida (microondas 15 segundos). A continuación extenderemos la mezcla sobre la base del recipiente para dejar que se enfrié y endurezca.
Para la masa mezclaremos en un bol el yoghurt con la harina, los huevos previamente batidos, el azúcar, un platano, el queso para untar y un chorrito de ron. Batiremos todo el conjunto y agregaremos después un plátano más cortado a trocitos (de esta manera nos encontraremos pedazos del mísmo en el pastel cuando nos lo comamos, lo cual mejorará notablemente el resultado final.
Ultima tarea, fileteamos fino un plátano y lo extendemos por todo el pastel cuando esté frío. Pintamos como broche final con mermelada de la que más nos apetezca (yo he puesto de fresa) y dejamos enfriar en el frigo para deleitar a nuestros comensales cuando piensen que no estaba previsto un gran postre después de la cena.
Juaki



















